Covid-19 y sus secuelas: Trastorno por estrés postraumático (TEPT)

Por Dra Ann Benjamin:

Las crisis han sido históricamente siempre una puerta a las oportunidades de cambios inminentes e imparables . Algunos creen que tras el coronavirus se abrirá la oportunidad de reorganizar una sociedad mejor; otros argumentan cómo, al contrario sobre todo desde el punto de vista de salud mental comprenden que los cambios presentados desencadenar múltiples situaciones producto de los altos niveles de estrés.

  En 1980 se acuñó oficialmente, en la terminología psiquiátrica, la denominación de Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) en la tercera versión de la clasificación diagnóstica de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM-III). Desde esa fecha en adelante este cuadro clínico ha cobrado gran importancia hasta alcanzar su máxima divulgación con ocasión de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York y al Pentágono en Washington.

El TEPT se caracteriza por una tríada sintomática de fenómenos invasores, conductas de evitación y síntomas de hiperalerta en respuesta a un acontecimiento traumático, el que puede presentarse en cualquier sujeto y a cualquier edad. Este diagnóstico constituye un problema de salud pública por su alta prevalencia, por afectar de preferencia a población activa, por presentarse tanto en población general como en combatientes, por la incapacidad que genera y por los altos costos de salud que implica. Es un cuadro que en general ha sido subdiagnosticado y por ende subtratado.

Desde su aparición a fines de diciembre de 2019 en Wuhan, China, el nuevo coronavirus transformó la faz de la Tierra. En casi 100 días el COVID-19 hizo una labor de años: impuso el trabajo a distancia, cerró las escuelas, causó millones de desempleados y buena parte de los comercios, terminó con las reuniones de gente (lo que equivale a decir que eliminó conciertos, y juegos olímpicos, pero también cumpleaños, casamientos y funerales), logró vaciar las calles de las grandes ciudades, devolvió sentido a la información de calidad sobre los supuestos de las redes sociales, dejó a miles de millones en cuarentena (incluidas víctimas de violencia familiar encerradas con sus victimarios), impuso la distancia social, cambió los rituales de higiene, eliminó el apretón de manos.

En estos momentos nos encontramos en un estado de disociación estamos enfocados o el pasado o el futuro lo que nos impide captar información importante del presente que sin lugar a dudas es es la que nos dará la capacidad y herramientas para enfrentar lo que venga. Emprender durante el estado de alarma no es tarea fácil, ya que a la preocupación por el impacto saludad y se une cierta la inquietud por el futuro económico. Por ello luego de situaciones de gran impacto como la que vivimos actualmente corremos el riesgo de desarrollar lo que se conoce como  trastorno por estrés postraumático (también conocido como TEPT) es un trastorno que algunas personas presentan después de haber vivido o presenciado un acontecimiento impactante, terrorífico o peligroso.

Es natural sentir temor durante una situación traumática o después de ésta. Este temor provoca muchos cambios en el cuerpo en fracciones de segundo para responder a un peligro y para ayudar a evitar un peligro en el futuro. Esta respuesta de “lucha o huida” es una reacción típica que sirve para proteger a la persona de cualquier peligro. Casi todo el mundo tendrá una serie de reacciones después de una experiencia traumática. Sin embargo, la mayoría de las personas se recuperará de los síntomas de forma natural. Es posible que a las personas que continúen teniendo problemas se les diagnostique con trastorno por estrés postraumático. Las personas con este trastorno pueden sentirse estresadas o asustadas, incluso cuando ya no están en peligro.

El estresor

Un ser humano puede ser víctima de un acontecimiento traumático ya se por sufrir en sí mismo la experiencia, por presenciar una situación traumática o incluso por enterarse a través de un tercero acerca de lo que le ocurrió a él (mientras estaba con compromiso de conciencia) o bien de lo que él se evitó (por ejemplo al no haber estado de guardia el día que asesinaron a su compañero en un asalto, ya que él no se presentó por estar con licencia médica) o en el caso de lo que estamos viviendo el solo de enterar del fallecimiento de un ser querido y poderlo despedir como estamos estamos acostumbrados eso deja abierta la brega tanto para un tema de TEPT como para el desarrollo posterior de un duelo patológico..

Entre las causas más frecuentes de TEPT, por sexo, se tiene en los hombres las experiencias de combate o el haber presenciado muertes o graves lesiones; en cambio, en las mujeres destacan las violaciones y los ataques sexuales que producto del confinamiento al que están sometidas muchas mujeres con hombres abusivos puede incrementar, ya en el caso de los que estas expuestos a esta pandemia el tema estaría mas vinculado a aquellas personas que tiene una mayor exposición a los datos o estadísticas reportadas de muerte o en el peor de los caso a quienes tiene la responsabilidad por el tipo de trabajo que desespeñan de exponerse directamente a los sucesos trágicos que esta conllevando la pandemia sin importa el lugar del mundo en que se encuentre..

Un médico con experiencia en ayudar a las personas con enfermedades mentales o como un psiquiatra o un psicólogo, puede diagnosticar el trastorno por estrés postraumático.

Para recibir un diagnóstico de trastorno por estrés postraumático, un adulto debe tener todos los siguientes síntomas durante al menos un mes:

  • Al menos un síntoma de reviviscencia
  • Al menos un síntoma de evasión
  • Al menos dos síntomas de hipervigilancia y reactividad
  • Al menos dos síntomas cognitivos y del estado de ánimo

Síntomas de reviviscencia

  • Volver a vivir mentalmente el acontecimiento traumático (“flashbacks”) una y otra vez, incluso con síntomas físicos como palpitaciones o sudoración
  • Pesadillas
  • Pensamientos aterradores

Los síntomas de reviviscencia pueden causar problemas en la rutina diaria de quien los presenta. Estos síntomas se pueden generar de los pensamientos y los sentimientos de la propia persona. Las palabras, los objetos o las situaciones que hacen recordar el episodio también pueden desencadenar síntomas de reviviscencia.

Síntomas de evasión

  • Mantenerse alejado de los lugares, los acontecimientos o los objetos que traen recuerdos de la experiencia traumática
  • Evitar los pensamientos o los sentimientos relacionados con el acontecimiento traumático

Aquellas cosas o situaciones que hacen recordar la experiencia traumática pueden desencadenar síntomas de evasión. Estos síntomas pueden hacer que la persona cambie su rutina personal. Por ejemplo, después de un accidente grave de automóvil, alguien que generalmente conduce puede evitar conducir o montarse en un automóvil o en el caso de sobrevivientes de la pandemia podría evitar su exposición a lugares como clínicas u hospitales, así como también rechazar a personas de las cuales sospechen que puedan estar cursando con el virus, o hasta huir de quienes presentan tos.

Síntomas de hipervigilancia y reactividad

  • Sobresaltarse fácilmente
  • Sentirse tenso o “con los nervios de punta”
  • Tener dificultad para dormir o arrebatos de ira

Los síntomas de hipervigilancia suelen ser constantes, en lugar de ser ocasionados por algo que trae recuerdos de la experiencia traumática. Estos síntomas pueden hacer que la persona se sienta estresada y enojada. También pueden dificultar las tareas diarias, como dormir, comer o concentrarse.

Síntomas cognitivos y del estado de ánimo

  • Problemas para recordar detalles importantes de la experiencia traumática
  • Pensamientos negativos sobre uno mismo o el mundo
  • Sentimientos distorsionados de culpa o remordimiento
  • Pérdida de interés en las actividades placenteras

Los síntomas cognitivos y del estado de ánimo pueden comenzar o empeorar después de la experiencia traumática. Estos síntomas pueden hacer que la persona se sienta aislada o distanciada de sus amigos o familiares.

Después de un acontecimiento peligroso, es natural tener algunos de los síntomas que se mencionaron anteriormente. A veces estos síntomas pueden ser muy graves, pero desaparecen después de unas semanas. Esto se conoce como trastorno por estrés agudo. Si los síntomas duran más de un mes, afectan gravemente la capacidad de una persona para funcionar y no se deben al consumo de sustancias, alguna enfermedad física, o ninguna otra cosa que no sea la situación traumática en sí, es posible que la persona tenga el trastorno por estrés postraumático. Algunas personas con este trastorno no muestran ningún síntoma por semanas o meses. A menudo, el trastorno por estrés postraumático viene acompañado de depresión, drogadicción, y uno o más trastornos de ansiedad.

¿Los niños reaccionan de manera diferente que los adultos?

Los niños y los adolescentes pueden tener reacciones extremas a una experiencia traumática, pero es posible que sus síntomas no sean iguales a los de los adultos. En los niños muy pequeños (menores de 6 años), estos síntomas pueden incluir:

  • Orinarse en la cama después de haber aprendido a ir al baño (conductas regresivas)
  • Olvidarse de cómo hablar o no poder hacerlo
  • Representar la experiencia traumática en el juego
  • Aferrarse de manera inusual a sus padres o a otro adulto

Los niños más grandes y los adolescentes suelen mostrar síntomas más parecidos a los observados en los adultos. También pueden presentar conductas disruptivas, irrespetuosas o destructivas. Los niños más grandes y los adolescentes pueden sentirse culpables por no haber evitado lesiones o muertes. También pueden tener pensamientos de venganza. 

¿Por qué algunas personas experimentan el trastorno por estrés postraumático y otras no?

Es importante recordar que no todo el que pasa por una situación peligrosa tendrá el trastorno por estrés postraumático. De hecho, muchos se recuperarán rápidamente sin necesidad de una intervención.

Hay muchos factores que desempeñan una función en si una persona tendrá el trastorno por estrés postraumático. Algunos de estos son factores de riesgo que hacen que una persona sea más propensa a presentar este trastorno. Otros factores, llamados factores de resiliencia, pueden ayudar a reducir el riesgo de presentar el trastorno. Algunos de estos factores de riesgo y de resiliencia están presentes antes del acontecimiento traumático, y otros cobran importancia durante la experiencia traumática o después de ésta.

Los factores de riesgo del trastorno por estrés postraumático incluyen:

  • Haber pasado por circunstancias peligrosas o traumáticas
  • Haber salido lastimado tanto maltrato físico como psicológico.
  • Ver a personas heridas o muertas de manera traumatica.
  • Haber tenido una experiencia traumática en la niñez.
  • Tener sentimientos de terror, impotencia o miedo extremo.(como sucede en los momentos de asinamiento)
  • Tener poco o ningún apoyo social después del acontecimiento traumático.
  • Lidiar con un exceso de estrés después del hecho traumático, como la pérdida de un ser querido (en estos casos muchas veces sin la oportunidad de despedirse adecuadamente), lesiones y dolor, o la pérdida del trabajo o la vivienda
  • Tener antecedentes de alguna enfermedad mental o consumo de drogas.

Los factores de resiliencia que pueden reducir el riesgo de trastorno por estrés postraumático incluyen:

  • Buscar apoyo de otras personas, como amigos y familiares
  • Encontrar un grupo de apoyo después de la experiencia traumática
  • Aprender a sentirse bien por las decisiones que tomó al enfrentar el peligro
  • Tener una estrategia para afrontar o de alguna manera superar el hecho traumático y aprender de éste
  • Ser capaz de actuar y responder de manera eficaz a pesar de sentir miedo

Es importante que un profesional de la salud mental experto en el trastorno por estrés postraumático trate a una persona con este trastorno. Los principales tratamientos son la psicoterapia (terapia de “diálogo”), los medicamentos o una combinación de ambos. Cada persona es diferente y el trastorno por estrés postraumático afecta a las personas de diferentes maneras. Las personas con trastorno por estrés postraumático deben trabajar con un profesional de la salud mental para encontrar la mejor manera de tratar sus síntomas.

Conclusiones

El TEPT constituye una entidad nosológica plenamente vigente que representa parte del espectro de las reacciones emocionales ante una experiencia traumática. Los esfuerzos de diversos autores a lo largo de la historia antigua y reciente han permitido identificar los elementos clínicos característicos del TEPT y ampliar la población que puede presentar este cuadro.También se ha progresado en el estudio de la epidemiología, de los factores de riesgo, del curso clínico y de la comorbilidad, lo que junto con los avances en las bases neurobiológicas y en la terapia, nos permiten hoy en día abordar esta patología que constituye un problema de salud pública mayor sobre todo en una situación de emergencia mundial como la que estamos atravesando actualmente el hecho de que contemos con mejores herramientas para así intentar reducir el impacto  de un sinnúmero de pacientes víctimas de este acontecimientos traumáticos en los más diversos lugares del mundo debería ser uno de los enfoques principales de los actuales gobiernos a nivel mundial, lo que seria de mucha ayuda en república dominicana tomemos esto en cuenta como uno de los principales temas a abordar no sólo al término del confinamiento sino desde este preciso momento con el fin de reducir el impacto que este virus va a general a nivel nacional en todo el sentido de la palabra, mental, de salud física y económico.

El Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) es una condición clínica que representa una de las respuestas psíquicas a un hecho traumático y desde 1980 se incorporó a las clasificaciones diagnósticas psiquiátricas internacionales con esta denominación. 

BIBLIOGRAFIA:

  1. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 3rd ed. Washington,DC. American Psychiatric Press, 1980.    
  2. DSM-III-R American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 3rd ed. Washington,DC. American Psychiatric Press, 1980 
  3.  Van der Kolk B. Posttraumatic stress disorder and the nature of trauma. Dialogues in Clinical Neuroscience 2000;2:7-22  
  4. Berrios GE. Hacia una nueva epistemología de la psiquiatría. Buenos Aires: Polemos; 2011.
  5. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5th edition. Arlington, VA. American Psychiatric Association; 2013.
  6. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/index.shtml
  7.  http://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/spanish-listing.shtml.
  8. Manual de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades, Traumatismos y Causas de Defunción. Organización Panamericana de la Salud. OMS, Washington 1965. 

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